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Próximo dilema: cómo integrar la IA en la redacción


Que la inteligencia artificial (IA) generativa iba a entrar por la puerta grande en las redacciones eso era evidente. Sus prestaciones se adaptan perfectamente a las dinámicas de producción informativa. Y eso asusta. Porque puede que el papel desempeñado por los periodistas se tope con una montaña de irrelevancia. Si la máquina lo hace mejor y más rápido, ¿por qué contar con un profesional? 

Bien. Nos vamos a enfrentar a este dilema a partir de ahora en cualquier medio. La acelerada transición hacia el mundo digital fue un parto doloroso para los equipos de redacción, que han ido mermando continuamente. Se incorporaron otros tratamientos y la difusión se colocó en primera fila: sin hacer estrategias de posicionamiento SEO estás muerto. 

En estos últimos años los cambios producidos en el ecosistema digital y las empresas de medios sociales han obligado a las empresas periodísticas a estar moviendo el barco hacia el lugar donde soplaba el viento. Pero no fueron las políticas más adecuadas porque, por el camino, se abandonaron unas prácticas que forman parte del corazón del sector. La irrupción de la IA generativa puede suponer la puntilla a un modelo caduco. ¿O no? La gran oportunidad y virtud de un medio ha sido siempre su capacidad de adaptarse a los cambios, a las tendencias, a los tipos de consumo de cada época. Ahí sobrevivió y sobrevivirá. 

La llegada de la IA Gen solo puede alterar algunos procesos internos, pero la cadena de valor periodística tiene todavía un largo recorrido. Esta pertrechada dinámica solo nos puede convencer de la necesidad de incorporar o experimentar con esta tecnología. Si bien es cierto que, aunque lo neguemos o no nos demos cuenta, ya se lleva aplicando en muchos aspectos de la producción editorial. Empresas periodísticas, por ejemplo, cuentan con acceso a servicios de analítica como Marfeel, que dispone de algunas funciones optimizadas mediante IA. Esto es el pan de cada día…

… y por supuesto irá a más. 

Decir que “The New York Times” es referencia en todos los aspectos relacionados con el negocio periodístico es evidente, pero una falsedad. Me explico: se señala como el ejemplo a seguir, pero es difícil, por no decir imposible, emular a esta cabecera. ¿Qué podemos aprender de lo que hacen? Todo. Nos sirve de guía. Así que pensemos en algunos de sus movimientos más recientes: la compañía está trabajando en el desarrollo de un equipo para explorar las capacidades de la IA generativa en la redacción. 

Zack Seward, director editorial de IA para el medio desde diciembre, ha contado en la red Threads de qué manera tiene previsto ponerlo en marcha. Para ello, la compañía se centrará en la “creación de prototipos de usos” de IA generativa y otras técnicas de aprendizaje automático “para ayudar con la presentación de informes y cómo se presenta el diario a los lectores”. Ante eso, los planes son contratar a ingenieros especializados en aprendizaje automático o “Machine learning”, informáticos, diseñadores y, por supuesto, editores. Lo que hará, simplemente, es “experimentar”. Que no es poco.

”The New York Times”, como hemos contado en Verbaliza, tiene un fuerte interés en esta tecnología, que le ha llevado incluso a bloquear a OpenAI, empresa detrás del servicio ChatGPT, y poner de manifiesto un posible problema: el uso de contenido protegido por propiedad intelectual a la hora de “entrenar” a estos sistemas automáticos. Otra de las posibilidades que tiene esta tecnología, sin embargo, es el chequeo de contenidos falsos. 

A pesar de ello, otros grupos editoriales como Axel Springer han llegado a acuerdos con OpenAI para “colaborar” en soluciones tecnológicas adaptadas a la producción editorial. Pero, a su vez, también empieza a aparecer una corriente que apunta directamente hacia el uso de los GPT personalizados, es decir, aquellos chatbots creados de manera individual e ingresados en la recientemente estrenada GPT Store. Algunos medios ya están dudando en si añadir sus propuestas a esta tienda. Las razones que esgrimen son variadas: la limitación de sus recursos internos, la falta de una audiencia definida interesada en el uso de chatbots y el desconocimiento de las oportunidades de crecimiento de ingresos. 

Retención de suscriptores: la nueva batalla 

Los editores ya han comenzado con la creación de propuestas de chatbot para lanzar productos interactivos, con la esperanza que les pueda ayudar en los planes de retención de suscriptores y lograr, de esta manera, que los lectores consuman más contenido (mejorar la retroalimentación). Un ejemplo de ello: “Buzzfeed” lanzó el año pasado un trivial que, según recalcan en “Digiday”, ha registrado cuatro veces más tiempo de permanencia que los juegos estáticos.

Algunas ideas para montar un chatbot en un medio:

  • Para mejorar servicio de atención al suscriptor
  • Para tomar ideas de titulares optimizados
  • Para desarrollar propuestas de juegos y lograr una mayor retención entre lectores de pago
  • Para crear productos interactivos 
  • Para optimizar campañas de publicidad 
  • Para mejorar la distribución de la hemeroteca

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