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El niño prodigio de Twitter, ahora a por la IA

Parag Agrawal, caricatura | LensGO

No duró ni un año al frente de Twitter, pero su trayectoria bien le ha servido de salvavidas. Parag Agrawal tenía solo 37 años cuando fue nombrado consejero delegado de la red del pajarito azul. Eso fue antes, sin embargo, de la atronadora llegada del magnate Elon Musk, quien no solo rebautizó a la empresa como X sino que cortó de lleno las alas de muchos de sus empleados. 

Ahora, con todo el futuro por delante y un buen pellizco de dinero, el directivo indio tiene un nuevo objetivo: crear el nuevo rival de ChatGPT. Dicho así suena ambicioso, pero, según cuenta “The Information”, ha recibido unos 30 millones de financiación por parte del fondo de inversión Khosla-Led Deal, que con anterioridad ha apostado por negocios en su fase inicial como Square, Affirm o DoorDash. Lo curioso es que fue uno de los primeros inversores de OpenAI, la joya de la corona del negocio de la inteligencia artificial en estos momentos. 

¿Qué va a hacer? ¿Cuáles son sus intenciones? Bien, la respuesta a esas preguntas es, por ahora, una incógnita. Lo que ha trascendido es que pretende crear una empresa que pretende competir en las grandes ligas sintéticas. Uno de los primeros objetivos es especializarse en modelos de grandes lenguajes (LLM, por sus siglas en inglés), con lo que a lo largo de este año es posible que veamos sus primeros productos. 

Era el niño prodigio hasta que su carrera se truncó con la llegada de otro genio que, sin embargo, está demostrando ser una persona inestable, Elon Musk. Había nacido en Bombay (India), pero su trayectoria le llevó hasta Estados Unidos después de demostrar sus dotes como matemático. Después de doctorarse en Stanford, se fue abriendo paso hasta alcanzar la cima de la compañía tecnológica Twitter, donde sedujo a su creador para convertirse en su mano derecha.

El reto es ambicioso. Pero como matemático va a comprender profundamente las tripas de una tecnología, los modelos de aprendizaje automático, que se basa en estadísticas. Es un genio, un as de los números, así que puede crear algo interesante que dé un pasito más sobre este sector que solo ha mostrado la patita de todo lo que puede crear. El problema, sin embargo, es el efecto ancla que ya ha producido OpenAI y su marca ChatGPT. Para muchos usuarios, es el “kleenex” de la IA. El nombre con el que se va a consolidar esta tecnología. Así que lo ideal es, a mi juicio, hacerlo más abierto o especializado, pero eso puede conducirlo a ser una plataforma de nicho. 

Prompt de la imagen: Parag Agrawal, former CEO Twitter, is looking at the camera 

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