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Ética y responsabilidad: pilares clave para el periodismo en la era de la iA

La imagen de Joe Biden pronunciando un discurso confirmando la presencia extraterrestre dio una galopada en redes sociales tan rápida que, en cuestión de unas pocas horas, muchos usuarios ya estaban especulando sobre la ocultación de información relevante por parte del gobierno de Estados Unidos. Era un vídeo manipulado. Fácil de crear en nuestro tiempo gracias a una serie de herramientas al alcance de cualquiera. 

El asombro hacia la inteligencia artificial generativa ha provocado un auge de la desconfianza hacia la información periodística. Sin ser las noticias falsas un fenómeno reciente, la realidad es aún más caprichosa cuando analizamos las distintas tecnologías que afectan de manera directa o indirecta este negocio. Los medios se enfrentan a una serie de profundos cambios de los que solamente a través del refuerzo del corazón del oficio podemos salir bien parados. 

La llegada de los ordenadores a las redacciones en los noventa y la popularización de internet contribuyeron a crear una nueva manera de producir y difundir la información. Pero lo que vemos ahora es la consecuencia de estos cambios que (y no siempre para bien) han trastocado la manera de entender el periodismo. El compás de espera en la actualidad es ese silencio alrededor de la inteligencia artificial. El fenómeno del que todavía no sabemos muy bien el verdadero impacto en el futuro de las redacciones. Sabemos que su impacto está siendo todavía irrisorio, pero vemos cómo la evolución de esta tecnología se acelera cada día cuando surgen nuevas y más perfeccionadas inteligencias generativas, que es al fin y al cabo la manera en la que está entrando en la sociedad en estos instantes. 

Momento de la mesa con Eduardo Suárez, Ana Ormaechea y Patricia Ventura
Carlos Franganillo, durante su intervención en la mesa | Asociación Periodistas Europeos

Es indiscutible que la tecnología que está a nuestro alcance automatiza tareas, pueden generar contenidos incluso y ayudan en las labores (no siempre agradables) a los periodistas, pero al mismo tiempo ha desencadenado un evidente riesgo en la calidad y la confianza de la producción periodística. 

Estamos todavía en la prehistoria de estos avances, pero la influencia de la IA es notable: de momento nos plantea nuevas capacidades que ya se empiezan a introducir en el proceso de creación de noticias de las redacciones. Mi posición es que tocar estas herramientas generativas va a requerir un protocolo de actualización para mantener la esencia del periodismo, que se limita exclusivamente a mantener una ética y rigor con la pulcritud de un zapatero. Ahora mismo existe una enorme desconfianza hacia los medios y, en este nuevo entorno, corremos el riesgo de que haya aún más desconexión. 

¿Podemos ser optimistas?

Seamos optimistas. Y busquemos la oportunidad, que la tiene. Estas herramientas generativas “están reduciendo algunas tareas aburridas como las traducciones y las transcripciones de entrevistas, así como pasar de texto a vídeo”, explicó, en ese sentido, Eduardo Suárez, director editorial de Reuters Institute, que participó en la XX Jornada Nacional de Periodismo organizada por la Asociación de Periodistas Europeos. Coincido con él en tanto en cuanto considera que los problemas que genera la IA no van a hacer más que acentuar los que ya tenemos, tales como la desinformación, que es un recurso que se ha utilizado toda la vida a lo largo de la historia.

A su juicio, “el principal problema que vamos a tener con la llegada de la IA va a ser el nuevo entorno en el que nos movemos. Lo más complicado va a ser la distribución”. Pero otro problema adicional es que “vamos a estar en otros entornos conviviendo con otras personas que no son periodistas”. Y eso, a decir verdad, puede representar un problema porque “influencers”, pseudo periodistas y otra caterva de malintencionados no siempre tienen la misma sensibilidad con la audiencia y lo que considera que es relevante informativamente hablando que un profesional del medio. 

Conclusion

Ana Ormaechea, jefa de la oficina digital de Prisa Radio, lo tiene claro: “Tenemos que generar esa confianza”. Este va a ser el principal de los medios en un contexto donde la IA cope gran parte de nuestro trabajo. De momento -dijo durante su exposición- “somos generadores de datos”, pero debemos dar un paso más: sentarnos con las empresas que desarrollan estos sistemas para saber cómo entrenan a sus modelos. La clave -expuso- es que, al menos por ahora, los periodistas deben conocer bien las capacidades de la IA generativa. Todo se reduce a: estudio, conocimiento y ejecución. Pero también es posible aplicar esta tecnología para hacer el bien: “Si tenemos que dar confianza en el audio, nuestra obligación [en relación a las empresas periodísticas] es contar con herramientas que nos ayuden a detectar esos “deep fakes”. 

Generar confianza y darle sentido a la información. Así se refirió, por su parte, Patricia Ventura, doctora en comunicación IA y ética por la Universidad Autónoma de Barcelona, quien consideró que el propio uso de la IA en los medios “va a ser una manera de generar confianza”. Además de reivindicar una gobernanza digital y un liderazgo humanista de esta tecnología, esta experta defendió que hay que aplicarle el sentido ético de los cánones periodísticos porque, al menos por ahora, “no hay ninguna evidencia sobre el hecho que una máquina pueda tener sensibilidad”. Por esta razón, hay que asumir que la IA puede ser útil pero no sabe desarrollar la pregunta incómoda o elaborar la información que necesita realmente la ciudadanía para conocer el mundo que le rodea. 

Imagen: LensGo. Prompt: A journalist robot is typing on a computer


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