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Crear un negocio basado en IA: realidad o ficción

Una persona consulta su ordenador en una imagen generada sintéticamente

En Verbaliza leemos estos días muchos artículos sobre las propuestas de los GPT personalizados. Es un patita dentro de OpenAI, la empresa desarrolladora del chatbot más popular del momento. La pregunta es: ¿Deberíamos esperar o tirarnos a la aventura? ¿Deberíamos apostar por un negocio basado en “machine learning” que dé sus frutos? Muchos nos los preguntamos. Ante todo hay que ser prudentes. ¿Cuándo una innovación tiene mimbres suficientes como para que se quede de verdad?

Hemos visto demasiadas veces momentos de euforia alrededor de otras tecnologías (recordemos el Metaverso). Por esta razón, es conveniente centrarse en abrazar lo que se va a considerar clásico. “Estamos en una disrupción muy rápida y que va a cambiar la forma del trabajo”, Eva García San Luis, socia de KPMG, quien asegura en un evento organizado por la escuela ISDI que “hay unos riesgos” pero que hay que tirarse al ruedo.

El momento preciso es ahora

“Hay que hacer algo”, aseguró. “La inteligencia artificial sabe mucho de un tema, ser capaz de analizar documentos, obtener  información que use ser un gran asistente, pero no puede tener un pensamiento lateral para llevártelo a otro sitio”, explicó.

También hay que asegurarse que los datos que “entrenan” una herramienta no caigan en manos de la competencia. O puedan ser susceptibles de ser arrebatados. A la hora de montar un negocio basado en IA, la información procesada debe tener una unión con el propietario.

Además, hay que ser muy pulcros a la hora de decidir la idiosincrasia de un negocio que se va a montar. No es lo mismo apostar por una compañía especializada en salud que una papelería. La idea más realista es, por ahora, utilizar la IA generativa como asistente. 

Entorno propio para mejorar la seguridad

Y algo que llevo tiempo pensando. Es aconsejable generar un entorno propio, dice esta experta. Con ello, los datos internos están seguros en lugar de cargar la información sensibles en una empresa como OpenAI. Por lo que pudiera pasar. Así, lo más sensato es apostar por servicios “cloud” de Google, Microsoft o Amazon de pago por uso o, en el caso de las pymes, software como servicio (SaaS).

Y tener (importante), presente que la transformación digital de una empresa no tiene que irse del todo hacia la IA, sino que hay que adaptar los servicios y características que mejor se adapten para, entre ellos, mejorar un proceso interno determinado.

“Se requiere pensar antes de hacer nada para que sea eficiente. Hay que mirar un proceso y pensar en ‘cómo automatizo’”.  Básicamente, consiste en que el dilema, en estos momentos, no es apostar a todo o nada, sino analizar de qué manera se pueden adaptar estas nuevas funcionalidades al mercado.

De acuerdo, pero la IA se va a cargar mi trabajo. ¿O no?

Cada nueva ola de innovación (así lo hemos observado a lo largo de la historia) viene acompañada de un periódico de incertidumbre y, sobre todo, de ansiedad por el impacto en los modelos de producción y, por ende, de los puestos de trabajo. Esta aprehensión existe en nuestros días, aunque en su mayoría se sugiere que los temores eran infundados. 

De acuerdo a un informe elaborado por el Banco Central Europeo, durante el auge de los modelos de “Machine learning” o “aprendizaje automático” (entre los años 2010 y 2019) “las ocupaciones potencialmente más expuestas a las tecnologías habilitadas por la IA en realidad aumentaron su cuota de mercado en Europa”.

No obstante, los expertos todavía no se aclaran (lo iremos viendo, vaya) que este mismo comportamiento se va a producir de aquí a unos años a consecuencia del impacto de la IA generativa.

Imagen: LengsGo. Prompt: a girl is typing on laptop while she takes coffee


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